A partir de la década de los sesenta,
se ha observado un crecimiento de la Educación superior en América latina,
donde los índices de jóvenes profesionales han aumentado notablemente. Esta
situación masiva ha provocado profundos cambios tanto en el sistema educacional
como en la sociedad misma, dichos cambios han traído consigo diferentes
situaciones o problemáticas de interés público.
Esta fenómeno (rápido crecimiento en
educación superior), se debe a diferentes causas como los beneficios sociales y
económicos que conlleva la educación universitaria, las exigencias por parte de
empleadores que buscan una mano de obra mas capacitada, carencia de
alternativas ocupacionales atractivas para quienes egresan del nivel medio,
entre otros factores que influyen en el aumento de estudiantes universitarios.
Sin embargo frente a esta situación se
presenta otra que condiciona en demasía la inserción de estudiantes a la
universidad y esta se refiere al alto costo que por alumno se debe pagar para
que estos accedan a una educación de “calidad” y puedan acceder en un futuro a
una situación laboral mejor. Esta es la realidad de países latinoamericanos
entre esos el nuestro. Chile en estos momentos se encuentra experimentando una
crisis referente al sistema educacional, problemática que engloba y que
perjudica a gran parte de la población de nuestro país, ya que debemos
considerar que los altos costos de matriculas, aranceles, y otros gastos universitarios, no pueden ser solventados por
una población que en su generalidad gana mucho menos de lo que se necesita para
poder “subsistir” en una Institución con tales características, es por esta razón
que todo el mundo en Chile se endeuda y esto se debe a la imposibilidad de que los
gobiernos destinen recursos a la educación superior en la magnitud que se
requiere y que debiera responder a este fuerte crecimiento de la educación
superior.
La tendencia a la limitación de
recursos a educación superior, se comienza a ver en los países desarrollados.
Estos consideraban que la educación superior constituía casi una utopía en el
sentido de que los sueños del “universitario” eran poco realistas de a cuerdo a
una situación en a que ni siquiera había tanta educación primaria y media, por
lo que los recursos se comienzan a otorgar principalmente a estos niveles de
educación sin considerar mayormente a la educación superior dentro de las
prioridades estatales.
Pero cabe preguntarse ¿Cuál es la
razón para que nuestras “autoridades políticas”, en estos momentos actuales,
aun no consideren a la educación superior como un tema de relevancia a nivel de
prioridades en la agenda pública y en una posterior formulación de políticas
coherentes a la realidad de nuestro país y por ende de nuestra población?
Los invitamos a reflexionar en torno a
esta interrogante y al tipo de intereses personales, que existen de por medio y
que influyen en la toma de decisiones importantes como esta.

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